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miércoles, 19 de diciembre de 2012

¡Fármacos, suicidios, fraude científico y mucho más!


Actualmente, se publican más de 2,5 millones de artículos médicos al año en revistas dedicadas exclusivamente a ello. No abra todavía la boca (de asombro, ¡claro!) porque este número es una minuta si se compara con casi los 2 millones de datos que, anualmente se obtienen de estudios que nunca se llegan a publicar, ¿por qué? Porque dan luz sobre algo que a la empresa farmacéutica, que patrocina el estudio, no le interesa. Por ejemplo;  hace unos años, se publicó que un antidepresivo, llamado Paroxetina, podía ser útil en el tratamiento de la depresión de los niños, mientras que los datos desprendidos de ese estudio, pero que no se publicaron,  demostraban que no sólo no servía para los chavales, sino que podía aumentar el riesgo de suicidio. 



El laboratorio, al publicar esto, intenta que se acepte el fármaco como tratamiento de la depresión infantil ¿y qué si se suicidan algunos niños, mientras las ventas son millonarias! 

ANTIDEPRESIVOS, ENSAYOS CLÍNICOS MANIPULADOS, SUICIDIO, INSOMNIO Y HIP-HOP.

          La depresión es una de las enfermedades más frecuentes en nuestros días así que, las empresas, siendo conscientes de ello, se pusieron manos a la obra (y siguen haciéndolo) para desarrollar fármacos que ayudaran a mejorar su evolución y “la curara”, siempre que tomáramos el tratamiento, “de por vida”. En los últimos 30 años han desarrollado múltiples estudios para descubrir qué moléculas podían ser mejores para esta terrible enfermedad, que es la causa más frecuente de suicidio.
          Tras muchos esfuerzos y dinero invertido, patentaron gran cantidad de fármacos que, según demostraban sus estudios, eran muy eficaces para este mal del siglo XX-XXI. Hasta aquí la historia tal y como nos la han contado, incluso en las facultades de medicina. En adelante, ¡LA CRUDA REALIDAD!

          En los años 80, la farmacéutica  Eli Lilly desarrolló el Prozac® y, aunque, en 4 de los 5 ensayos clínicos (EC) frente a placebo que se desarrollaron para solicitar su aprobación por FDA, el placebo demostró ser mejor,  la FDA, contra toda lógica, lo aprobó, se desarrolló una campaña de marketing magnífica y Lilly consiguió unas ventas espectaculares!  ¡Hasta consiguieron introducirlo en la Guerra de Irak!


      En 2008, el doctor EH Turner y sus colaboradores compararon los resultados publicados para 12 antidepresivos en más de 12000 pacientes incluidos en los estudios, con los datos que la FDA tenía sobre dichos estudios y observaron que: 

Había variaciones hasta más del 50% en cuanto a la efectividad publicada por los laboratorios y la real, concluyendo que la publicación parcial (“amañada”) de los datos sobre fármacos supone un riesgo real, en cuanto a efectos adversos e incluso de muerte, tanto para los pacientes como para los médicos e investigadores.

          Esta historia se volvió a repetir cuando, investigadores del Johns Hopkins Bloomerg School of Public Health compararon la utilidad de gabapentina para el tratamiento de dolores neuropáticos, desórdenes bipolares (manía-depresión) y en la prevención de las migrañas, según habían publicado Pfizer y Parke-Davis, con los datos que estas empresas tenían pero que no habían hecho públicos. De los 20 EC que habían patrocinado, solamente publicaron 12 de los cuales, en 8, cambiaron, para el artículo que publicaron, el propósito inicial y la hipótesis a demostrar del estudio, una vez acabado y cuando vieron que los resultados no les gustaban (lo que es uno de los mayores fraudes que se pueden hacer en metodología de la investigación). En los otros 5, no publicaron datos que eran importantes para el estudio o los cambiaron en comparación con el original. 

         Cuando otros investigadores, quisieron comprobar si el efecto publicado de la Reboxetina en el tratamiento agudo de la depresión mayor era verdad o, como casi todo, estaba mal publicado, estudiaron de forma muy minuciosa tanto los estudios publicados como los no publicados en los que se comparaba el fármaco con placebo (se dan pastillas que no tienen ningún efecto, pero el paciente no lo sabe y, lo ideal, sería que el investigador que analiza los resultados, tampoco). ¿Cuál cree usted que fue la conclusión a la que llegaron los autores? Pues eso...

"Reboxetina, no sólo era ineficaz para el tratamiento de los pacientes depresivos, sino que era potencialmente peligroso por sus efectos adversos" 


       Curiosamente, en EEUU no fue aprobado para esta indicación, mientras que en muchos países europeos, sí. ¿Es diferente la ciencia y sus conclusiones a un lado y otro del Atlántico? En estudios recientes, con seguimiento de 10 años de los pacientes depresivos en tratamiento con fármacos frente a placebo, tampoco se han observado diferencias en cuanto a la severidad de la enfermedad y, sí se ha visto que los antidepresivos tienen más efectos secundarios (aumento de peso y síntomas depresivos). 

       Además, en la actualidad, el suicidio es la segunda causa de muerte en jóvenes adultos y, según estimaciones de la OMS, será la segunda causa de muerte general a partir del año 2020 (actualmente, en España es la primera causa de muerte externa (no debida a enfermedades potencialmente mortales, por delante de los accidentes de tráfico), por tanto, poco hemos avanzado en el conocimiento y tratamiento de la enfermedad depresiva (principal causa de suicidio), salvo por haber hecho ricos a unos pocos, que deciden amañar los datos, faltar a la ética y jugar con la vida de personas inocentes.
          
        El dolor de rodillas y cadera (artrosis) es relativamente frecuente, sobre todo a partir de los 50 años, esto, que también lo saben los que fabrican pastillas, vieron un filón para hacer dinero fácil, así que, tras muchas vueltas y sugerencias de ideas, se les ocurrió que, ya que la glucosamina está presente en el líquido que rodea las articulaciones y la condroitina, también existente en los cartílagos, si se daban por vía oral, podrían regenerar las articulaciones afectas por la artrosis y reducir el dolor de la misma, para ello, diseñaron EC y concluyeron que estos fármacos eran geniales (y consiguieron que las guías de práctica clínica los recomienden para este tipo dolor articular), tal ha sido el éxito del marketing, que la facturación global anual de estos productos se ha incrementado en un 60% desde 2003 hasta hoy (2 billones de dólares) y se calcula que para  2013 será de 2,3 billones de dólares. Pero, con toda la cantidad de millones que cuestan anualmente, ¿realmente sirven para algo estas sustancias? Esta pregunta también se la han hecho Simon Wandell y su equipo, así que, recientemente han publicado en la prestigiosa revista BMJ un brillante metaanálisis (estudio que agrupa todos los EC sobre el tema y obtiene una conclusión global, por tanto, son más potentes metodológicamente, si están bien hechos, que EC aislados) en el que se comparan estas sustancias frente a placebo en la mejora del dolor articular y la mejoría desde el punto de vista radiológico. La conclusión ya se la imagina: 

"Ni la glucosamina, ni la condroitina, ni las dos juntas, reducen el dolor ni mejoran el aspecto radiológico de las articulaciones, por tanto, las autoridades sanitarias deberían plantearse patrocinar su uso y, los mismos médicos, deberían recomendar a sus pacientes que no tiren su dinero"

        

EL AVASTIN®: DE HÉROE CONTRA EL CÁNCER DE MAMA A VILLANO…¡¡PERO CON RAZÓN!!

          Hasta ahora hemos visto que la aprobación de fármacos para enfermedades generales y no malignas es una farsa pero podemos pensar que en el caso del cáncer la situación es diferente, ya que se trata de un conjunto de enfermedades malignas, muchas de ellas de difícil tratamiento y curación, con alto nivel de secuelas para el paciente y sus familiares y con la posibilidad de muerte siempre presente en el horizonte, así que: “No se atreverán a jugar con los sentimientos de los pacientes afectados de esta enfermedad tan terrible, ¿no?”
          El Avastin®, nombre comercial del bevacizumab, es un inhibidor de la angiogénesis, es decir, que se encarga de cortarle los suministros de nutrientes, a través de los vasos sanguíneos, a los tumores. Fue aceptado para su uso en cáncer de colon, riñón, pulmón y tumores cerebrales pero, en 2008, Roche® pensó que si lo introducía como tratamiento en cáncer de mama, sacaría mucho más dinero, así que, convenció a la FDA (food and Drugs Administration) de EEUU, con unos “cutres” y “maquillados” ensayos clínicos, de que era bueno para este tipo de tumor, así que, los dirigentes de la FDA, a pesar de que el comité de expertos que asesoró sobre el asunto, recomendó que no se aprobara, ¡se aprobó!. Avastin® no sólo nunca ha demostrado que aumente la supervivencia en cáncer de mama respecto a no tomarlo, sino que, además, aumenta el riesgo de insuficiencia cardíaca congestiva (“se le han encharcado los pulmones”, que dice la gente de la calle), hipertensión maligna (con sus consecuencias, como el infarto cerebral y cardíaco), así como perforaciones del tubo digestivo, fosas nasales, etc con respecto a no tomarlo. Todo esto quiere decir que si lo tomo, en el mejor de los casos, me muero igual que si no lo tomo, con la desventaja de que, seguro que estaré ingresado más tiempo en el hospital que si no lo tomo, y, en el peor de los casos, me muero antes y de forma trágica; por un infarto o una peritonitis aguda. A raíz de todo esto (se ve que a alguien se le ha removido la conciencia)  la FDA y la Agencia Europea del Medicamento han decidido retirarlo para el cáncer de mama, lo que está bien pero, ¿por qué no se retira también para el resto de tumores, cuando ya hay estudios que demuestran que produce las mismas complicaciones que en el tumor de mama? Volvemos a los intereses creados. Sólo la retirada para el cáncer de mama, le va a suponer a Roche® unas pérdidas de 1000 millones de dólares al año y, si se dejara de usar en el resto de tumores, que sería lo lógico, las pérdidas ascenderían a los 6000 millones/año.
            
          Esto son sólo unos ejemplo de tantos pero, la realidad es que los dirigentes que deben velar por nuestra seguridad en cuanto al uso de medicamentos, les importa más el dinero que reciben bajo mano que la seguridad de los tratamientos médicos. Lo mismo les ocurre a los directivos de los laboratorios y grandes empresas farmacéuticas que poco les importa que mueran pacientes, se intoxiquen o tenga efectos secundarios graves, si siguen contribuyendo a aumentar su cuenta corriente. Suena duro, pero es la realidad y puede comprobarla si maneja internet a nivel usuario y lee algunos de los artículos publicados en las bases de datos médicas. Las evidencias están ahí pero, como poca gente lee estudios y, de los pocos que los leen, casi ninguno sabe interpretar si son correctas o no las conclusiones, se las creen sin más. 

... Y PARA TERMINAR... COMO VA SIENDO COSTUMBRE... A LO "HILL STREET BLUES"



¡POR FAVOR, TENGAN CUIDADO AHÍ FUERA...!






5 comentarios:

  1. Siempre la realidad supera la ficción....Me viene en mente John le Carré, cuyos libros siempre se han escrito en base a realidades, y en concreto en "El jardinero fiel". La historia es diferente de lo que nos explicas en este escrito, pero el protagonista el mismo: las farmacéuticas.

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  2. Hola Álvaro. Terrible todo lo que comentas en tu artículo, pero es que ya estamos curados de espanto. Hace tiempo que quería ponerme en contacto contigo, porque como tú soy médico (especialista en microbiología), como tú reniego en bastantes ocasiones de "la medicina ofcicial" (los motivos son un poco largos de explicar, pero a mí en lo personal me ha fallado más que una escopeta de feria, si te interesa aquí tienes todos los detalles: http://tocadaporlaceliaquia.blogspot.com.es/2008/04/mi-historia.html) y como tú soy una ferviente defensora de la dieta Dukan (he tenido la oportunidad de leer tu libro "Toda la verdad sobre la dieta Dukan"). Llevada por mi curiosidad personal he estudiado nutrición y me acabo de sacar un master por la universidad de Barcelona. He abierto un blog para los temas de nutrción que se llama NUTRIESSENTIAL (http://nutriesential.blogspot.com.es), al cual te he agregado como blog de interés.
    Un saludo y enhorabuena por tus artículos, que siempre resultan de gran interés.

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    1. Muy buenas, Avelina!!

      Qué gusto da conocer a gente como tú, que no se queda con la verdad oficial e investiga más allá para conocer lo que es útil y científicamente está demostrado (aunque a algunas asociaciones "científicas" no les guste o interese).

      Le he echado un vistazo a tus blogs. Voy a ver si consigo agregarlos yo también.

      Para cualquier cosa que necesites o alguna aportación para tu blog, dímelo!!

      Pd: eres microbióloga, como mi mujer!! ;-)

      Un abrazo!!

      Álvaro

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    2. Sí, ¿Cómo se llama?, a lo mejor la conozco?

      Un saludo

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  3. Muy interesante tu post. Yo he tenido la desgracia de sufrir algunos de esos medicamentos maravillosos. Te paso el enlace de mi post por si le quieres echar una ojeada.
    http://naukas.com/2012/05/22/los-antidepresivos-los-tranquilizantes-y-el-psa-una-anecdota-personal/

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